Ahora mismo estamos las dos en el piso. "La loca" sigue igual, como siempre, un poco mas delgada que antes, y sin novio. Ahora está solita. Mientras yo me siento muy bien acompañada por mi recien estrenada pareja. A ver cuánto me dura. Ojalá para siempre. Pero ya soy una desconfiada más del montón. Y las cosquillitas del primer amor no asoman con tanta fuerza en el estomágo con cada relación nueva. Me hace mas efecto un laxante barato. Asi que me espero de todo en una relación, menos la durabilidad eterna.
Esta tarde hemos almorzado comida oriental, muy rica. La hizo una compañera de trabajo de "la loca", la chica es japonesa y tiene mi edad. Mi compañera de piso se está sacando unos euros trabajando unas horas cada dia en un establecimiento de comida rápida y se hizo buena amiga de la oriental. Me cae bien, asi que no me importa que venga a casa y mucho menos si se hace cargo de la tediosa cocina.
Siempre me ha impactado ver a las orientales. Me resultan unas mujeres muy bellas, sin dejar de ser frágiles y elegantes. Si volviera a nacer me pediria ser una japonesita o una chinita.
lunes, septiembre 25, 2006
Llorar de alegría
Llevo unos meses saliendo con alguien. Nos hemos tomado bastante cariño entre ambos. Es la primera vez que no reprocho al otro de que yo doy mas en la relación. Cosa que siempre he sentido en anteriores relaciones y gracias a mi espontanea sinceridad les hacia saber.
También creo que es con quien mas pasión he desbordado de todos los amantes que he tenido. Quizás la culpa la tenga el verano, que nos ha provocado ir a varios hoteles durante las vacaciones. En los cuales siempre hemos llenado las sábanas de semen y sudor, incluso a veces lágrimas. Esto último cuando me hacia el amor contra la pared, completamente a oscuras durante muchos minutos, en nuestra última noche de hotel de toda la temporada, y yo era feliz, agarrada fuertemente a su espalda con mis pequeñas manos, y en ese momento sin saber por qué, lloré de alegria, no mucho, pero si algo. Creo que no se dió cuenta, porque no me dijo nada.
Me siguió penetrando hasta correrse.
También creo que es con quien mas pasión he desbordado de todos los amantes que he tenido. Quizás la culpa la tenga el verano, que nos ha provocado ir a varios hoteles durante las vacaciones. En los cuales siempre hemos llenado las sábanas de semen y sudor, incluso a veces lágrimas. Esto último cuando me hacia el amor contra la pared, completamente a oscuras durante muchos minutos, en nuestra última noche de hotel de toda la temporada, y yo era feliz, agarrada fuertemente a su espalda con mis pequeñas manos, y en ese momento sin saber por qué, lloré de alegria, no mucho, pero si algo. Creo que no se dió cuenta, porque no me dijo nada.
Me siguió penetrando hasta correrse.
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