miércoles, septiembre 23, 2009

Otoño caliente

Mi otoño ha empezado más caliente de lo que anunciaron los meteorólogos. Estaba echándome siesta esta tarde. Me había puesto tumbada en el sofá, en absoluto silencio y con luz tenue. Tenía echada por encima una mantita de las que te dan en los aviones, que no sé de qué estarán hechas que abrigan mucho siendo tan finas. De pronto empecé a despertarme, estaba adormilada, muy a gusto, demasiado a gusto. Tenía unas ganas enormes de que me follaran ahí mismo. Estaba fogosa. Me busqué el clítoris bajo el pantaloncito y las bragas que llevaba hoy.

Me froté el clitoris. Luego me acaricié los pechos por encima de la blusa, sin quitármela. Más tarde las dos cosas a la vez. Lo disfruté. La mantita seguía encima de mí. Mis manos buceaban entre la mantita y mi cuerpo. Hasta que alcancé el climax. Tras eso empecé a tener frío. Mucho frío. Necesitaba un cuerpo caliente que me abrigara.

Pero no tenía otra cosa a mano que otra mantita aérea. Esta vez de la competencia. Me encantan. Son las que más me calientan.

No es país para viejos

El anciano del otro día está mejor, pero su familia ha decidido no dejarlo solo. Bueno, tampoco muy acompañado porque lo han llevado a una residencia. El piso donde vivía el abuelo, que está en la planta de arriba, lo han puesto para alquilar sus propios hijos. Pobre hombre. Casi se muere y aprovechan para despojarlo de todo.

No he llegado a estar en ninguna residencia de ancianos, pero me han contando que es bastante triste. Que hay quienes miran para un lado distinto, en silencio. Algunos dormidos. Otros ensimismados en vete a saber qué cosa. Pocos jugando al dominó o charlando de algo que hayan visto por la televisión. Se convierten en despojos de la sociedad cuando no pueden valerse por sí mismos, y este como todos, no es país para viejos, como la peli del Bardem.

viernes, septiembre 18, 2009

Siempre nos sorprende

María, mi casera madurita, tiene voz de fumadora empedernida. Sé que a algunos hombres eso les parece sexy. Cuando otras veces he escuchado sus gemidos a través de estas paredes endebles siempre me ha hecho recordar a ciertas cantantes con voz quejumbrosa.

Hoy la voz ronca de María se alzaba por el pasillo, pedía ayuda, yo estaba comiendo, salí a su encuentro, segundos antes había llamado a mi timbre. Un abuelo, vecino del piso superior estaba inconsciente en el suelo. Tenía pulso pero no respondía a ningún estímulo doloroso. Al poco vino la ambulancia y se lo llevaron. Ya no sé qué pasó. Ella estaba un poco nerviosa porque era la primera que se lo encontró. Somos humanos. No solemos estar preparados para encontrarnos cosas que no esperaríamos ver en un día normal y corriente como otro cualquiera del año.

Hace unos meses me impresionó ver, de camino al trabajo, un grupo de paramédicos intentando reanimar con masajes cardiacos a una mujer que estaba tirada en el suelo. Yo iba caminando y pasé junto a su lado sin pararme, llegaba con la hora justa, pero aquella escena ya me dejó tocada todo el día.

Es raro que te puedas topar con cosas así a diario, porque todo está preparado para que lo evites. Un accidente, un asesinato, un suicidio, una persona inconsciente... en minutos es quitado de la vista de todos. La policía, los médicos, los bomberos, etc... se encargan de que todo siga como si nada hubiera pasado a los diez minutos del suceso. A veces lo vemos, siempre nos sorprende.

jueves, septiembre 17, 2009

Mi casera

Mi casera, llamémosla María, es una madurita de unos cuarenta y tantos, cincuenta, la verdad no lo sé. Suele vestir con colores apagados, el negro es su favorito, tiene el pelo moreno y largo. Le gustan los escotes generosos, se lo puede permitir por lo abultado de sus pechos. Es bonita de cara a pesar de los años y las arrugas en los ojos. Delgada y más alta que yo, por supuesto. Se divorció del marido hace unos años, no sé cómo lo hizo que se quedó con dos pisos contiguos que tenían ambos. Exacto, ella vive en uno y yo en el otro.

Es una divorciada alegre. Casi siempre está fuera y no es raro si la veo con hombres (de uno en uno, claro). Tiene bastante vida social por lo que veo, y es normal, no tiene hipoteca, sus hijos ya no dependen de ella (viven lejos) y no tiene que aguantar a un marido barrigón sentado en el sofá viendo el fútbol. Además cobra un alquiler que mi menda le proporciona sin fallar mensualmente. Trabaja en unos grandes almacenes, en el departamento de ropa o algo así, para mí que es alguna jefa. Por su edad no sería raro que lo fuera.

Es puntual, cada cinco de cada mes viene a cobrarme el alquiler. Lo quiere en mano. Al tuntún. En fajos buenos. Hasta ahora siempre le he podido responder cuando ha venido a por el dinero. Así que no la conozco de malas. Por ahora me cae bien.

María acaba de tirar del water. Odiosas paredes...

Rabito

Mi excompañera de piso, La Loca, la veo sólo por internet, porque nos pilla un poco lejos. Se ha vuelto a echar novio, están viviendo juntos en un piso alquilado, más grande que el mío, por supuesto.

Este pisito es como yo, pequeñín pero matón. Si estuviera más loca de lo que estoy ya le habría puesto un nombre a mi piso alquilado. Podría haberle llamado con nombre de varón. Quizás uno exótico y raro, de esos nombres que sólo sabe como se escribe bien el que lo lleva en el documento de identidad y el funcionario vago que lo registró. Pero no me sale nombre para mi piso. Aún sigo cuerda. Más o menos.

Creo que no te lo he dicho, no estoy tan sola, tengo algo de compañía. Es un gato. A este sí le tengo puesto un nombre. Rabito. ¿Te suena a coña? No, es en serio. No te rías, please. Tiene un rabo muy corto desde pequeño, por eso le puse Rabito. No tiene nada que ver con el pene del gato. Me lo regaló mi hermana en una de las veces que vino a visitarme. "Un gato no te dará problemas, come, bebe, caga y mea solo. Son limpios e inteligentes". Tenía razón, con Roco, nuestro perro, siempre la pasamos canutas para enseñarle a no mearse dentro de casa. Con el gato ha sido como si viniera ya programado de serie.

Ahora que lo pienso me gustan las mascotas con "R".

miércoles, septiembre 16, 2009

Siesta tranquila

Hoy me eché una siesta tranquila después de llegar del trabajo y una vez que había lavado los platos tras el almuerzo. Dejé entreabierto el balcón de mi habitación y me tumbé en la cama. Entró un aire fresco muy rico que se agradece tras las temperaturas tan pegajosas que tuve que soportar hasta hace sólo unos pocos días. Tenía mucho sueño, por despetarme tan temprano.

Esta mañana de camino al trabajo olía a suelo mojado por la lluvia. Me sentía muy cómoda, relajada, no sabía si era una mezcla del dedito que me hice en la bañera y el frío o por estrenar unas nuevas braguitas de la suerte, por supuesto, de color negro.

Ahora mismo está cayendo el Sol, todo se está tiznando de gris, estoy sentada en el escritorio de mi habitación que está frente al balcón. Ya no se ve tanta gente por la calle como hará un mes. Veo un gato algo perdido merodeando. Echándome un poco hacia delante puedo ver el cielo, nubes y claros. Ya huele a otoño. No es El Corte Inglés.

Baño relajante

No lo voy a negar, he visto un rato el porno y me he puesto cachonda con la postura del perrito que le estaba haciendo el rubio nórdico a la morena del pelo largo. Como aún tengo tiempo creo que voy a llenarme la bañera con agua muy caliente, voy a disfrutar con las travesuras de mis uñas y deditos y a enjabonarme bien rico para empezar con ganas el día de trabajo.

Te veo luego.

Vaya susto

Acabo de poner la tele y sin querer apareció en uno de los canales locales una escena porno. El susto me lo he dado porque el del porno era el canal que ha salido justo al encenderla y tenía puesto el volumen de ayer por la tarde, ha sonado más fuerte que si me estuvieran follando a mí. Menos mal que tenía el mando cerca y lo he acallado rápidamente.

Alguna vez me han tenido que tapar la boca cuando lo hemos estado haciendo. No puedo contener mis gemidos. Las paredes ya no son tan gruesas como las de hace veinte años. Los vecinos son igual de cotillas.

Giro

Mi vida ha dado un giro. Terminé la universidad, me volví a quedar sin pareja, y ya no convivo con nadie, estoy trabajando por las mañanas y me he comprado un portátil no hace mucho. Necesitaba volver. No sé. Ahora me sentía más sola que nunca y por eso os echaba de menos.

¿Qué hago despierta a las cinco de la madrugada? Bueno, anoche hacía tormenta y preferí irme a la cama muy temprano (me da hasta vergüenza decir la hora), leyendo un libro me quedé dormida sin querer y dormí hasta que a eso de las cuatro de la madrugada ya no tenía más sueño. Me puse un vaso de leche y me puse en el portátil. En unas horas entro a la oficina. Me gusta donde estoy trabajando, hay un ambiente joven, tengo las tardes libres y aunque no gano mucho me da para pagar el pequeño pisito donde estoy y poder autocomplacerme con ciertos caprichitos.

Preferí estar en un piso la mitad de pequeño pero sin tener que compartirlo con nadie más. Estaba un poco harta de tanto convivir, no aguantaría más de un día en un Gran Hermano. Ahora estoy mejor así, quien me conoce sabe que no me hace falta nadie más para ser feliz. Soy autosuficiente. Tengo muchas cosas por contar de estos meses atrás.

El regreso

Estoy semidesnuda en un calabozo, como en las películas antiguas donde salía el reo esposado de muñecas y tobillos en la pared, con la espalda pegada a esta. Así estoy yo. Vosotros váis pasando de uno en uno y tenéis la oportunidad de hacer lo que queráis conmigo, pero sólo una cosa podéis hacerme. Alguno me dirá algo soez al oido. Otro me tocará con lascivia mis partes bajas. Alguna envidiosa me escupirá a la cara. Más de uno me violará. Incluso habrá quien me abrace cariñosamente como si hubieramos sido amigos de toda la vida. Alguien me mirará con desdén y seguirá su camino. Aquel pensará que de tanto succionar mi pecho saldrá leche. Este me dará un masaje en los hombros para que no esté tan tensa. Una lectora lesbiana se frotará contra mi. Un sado intentará escucharme de dolor. Alguien resentido me dará un tirón de pelos por tanto faltar a este blog. Un cartel junto a mi cuerpo esposado:

"Me lo merezco, dame mi castigo".