El anciano del otro día está mejor, pero su familia ha decidido no dejarlo solo. Bueno, tampoco muy acompañado porque lo han llevado a una residencia. El piso donde vivía el abuelo, que está en la planta de arriba, lo han puesto para alquilar sus propios hijos. Pobre hombre. Casi se muere y aprovechan para despojarlo de todo.
No he llegado a estar en ninguna residencia de ancianos, pero me han contando que es bastante triste. Que hay quienes miran para un lado distinto, en silencio. Algunos dormidos. Otros ensimismados en vete a saber qué cosa. Pocos jugando al dominó o charlando de algo que hayan visto por la televisión. Se convierten en despojos de la sociedad cuando no pueden valerse por sí mismos, y este como todos, no es país para viejos, como la peli del Bardem.
miércoles, septiembre 23, 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario