Mi otoño ha empezado más caliente de lo que anunciaron los meteorólogos. Estaba echándome siesta esta tarde. Me había puesto tumbada en el sofá, en absoluto silencio y con luz tenue. Tenía echada por encima una mantita de las que te dan en los aviones, que no sé de qué estarán hechas que abrigan mucho siendo tan finas. De pronto empecé a despertarme, estaba adormilada, muy a gusto, demasiado a gusto. Tenía unas ganas enormes de que me follaran ahí mismo. Estaba fogosa. Me busqué el clítoris bajo el pantaloncito y las bragas que llevaba hoy.
Me froté el clitoris. Luego me acaricié los pechos por encima de la blusa, sin quitármela. Más tarde las dos cosas a la vez. Lo disfruté. La mantita seguía encima de mí. Mis manos buceaban entre la mantita y mi cuerpo. Hasta que alcancé el climax. Tras eso empecé a tener frío. Mucho frío. Necesitaba un cuerpo caliente que me abrigara.
Pero no tenía otra cosa a mano que otra mantita aérea. Esta vez de la competencia. Me encantan. Son las que más me calientan.
miércoles, septiembre 23, 2009
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