viernes, mayo 13, 2005

El pequeño desorientado

¿Qué tal estás? Hoy me confundieron en una sala de espera. Era un pequeñajo de unos tres años. La confusión vino a raiz de que la madre de él y yo llevábamos una vestimenta parecida. Ambas estabamos sentadas. Solo habia un asiento de diferencia entre nuestros culos cansados. El niño se escapó de las rodillas de su madre para recoger algo que se le habia caido al suelo. Dió varias vueltas a la sala, donde habia mas personas esperando, y sin mirarme a la cara se fué hacia a mi en vez de hacia su mamá.

Ella me miró con un guiño cómplice como diciéndome "a ver que hace", yo le sonreí a la madre. El niño intentaba subirse a mis rodillas, pero no podia. Así que lo levanté y lo senté sobre mis muslos, con un poco de esfuerzo, ya que pesaba lo suyo. Tampoco me miró a la cara. Con el objeto que habia recogido del suelo empezó a golpearme en los muslos. Paró. Volvió a pegarme. Paró de nuevo. Se quedó fijo mirando a una señora de la limpieza que se agachaba para recoger un cubo de basura. En ese momento la madre se levantó de su asiento y vino hacia nosotros. Mientras el niño no dejaba de mirar a la limpiadora la madre entró a matar "¿Qué estás mirando?". Dió un respingo que hizo que mis muslos temblaran como dos flanes calientes recien hechos. Se echó sus dos manos a la boca como si hubiera cometido pecado mortal, cayéndosele el objeto que llevaba en sus pequeñas manos otra vez al suelo.

Se puso colorado al ver que se habia sentado sobre una chica que no era quien lo habia traido al mundo. Despues de que su madre lo bajara de mis rodillas me miró con cara de "lo siento, no me dí cuenta". Le sonreí. Seguia con la misma cara de culpabilidad.

"Vamos pequeño granuja, nos toca entrar a nosotros"-le dijo la madre agarrándole de su mano derecha, con la izquierda se chupó el pulgar, mientras me quedaba otra vez sola, esta vez con el calor de su pequeño cuerpo desvaneciendose sobre mis muslos.

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