Hoy me faltó poco para echar la comida por el mismo sitio por donde habia entrado a mi cuerpo. Despues de llevarme varias veces el tenedor a la boca con trozos de pechuga poco hecha, advertí que el tenedor tenia trozos secos de vete a saber qué, de vete a saber cuándo, de vete a saber quién, entre los dientes del mismo cubierto plateado. Me dieron arcadas pero contuve el asco.
Mi mirada fué en busca de la supuesta culpable. Al frente de mi, en la misma mesa. "La loca". Esta semana le tocaba fregar los platos, y la verdad no es que abundemos en el tema de cubertería, asi que ya habria visto este tenedor manchado a lo largo de la semana. Pero no fué así. Por eso sé que no es culpa mía. La última vez que fregué fué el domingo pasado y no vi nada de tenedores sucios.Se lo eché en cara. Le dije que eso le pasaba por no frotar con fuerza. No está bien eso. Sobre todo compartiendo piso, mesa, y cubiertos con otra persona.
Viéndola fregar los platos con sus manos pequeñas dentro de esos grandes guantes amarillos y verdes siempre me ha provocado imaginarmela como haciendo una masturbación lenta a un chico. Con tanta parsimonia y tanta suavidad que me exaspera y me desespera.
Podia haberle dicho que en vez de frotar parece que está haciendole pajas a los cubiertos, pero me abstuve, desde que está sin novio la veo mas apagada de lo normal, y no me parecía bien meterme con ella, al fin y al cabo era solo un tenedor sucio en manos de una chica quizás demasiado delicada para ciertos temas.
domingo, diciembre 12, 2004
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