jueves, diciembre 02, 2004

La rumana

Hará un par de horas. Estaba intentando abrir la puerta del bloque. Me encontraba en la acera de la calle, buscando las llaves, con un paraguas cogido entre el costado y mi brazo derecho casi por las axilas y unas bolsas de la compra tambien en mi mano derecha. Las asas de las bolsas de plástico me hacian daño en los dedos.

Un hombre de unos sesenta años pasó por mi lado y me vió la mano izquierda atareada en busca del metal que me daria entrada libre hacia el bloque de pisos, mientras que con mi brazo derecho apenas podia con todo.

-Déjame que te ayude.-me dijo el anciano. Con una voz ronca que olía a tabaco. Me dejé llevar y el se hizo con las bolsas y el paraguas. Descargándome de todo el peso. Tenia unas manos grandes. Con una le bastó para cogerlo todo.

Mientras él me cubria de la lluvia y yo seguía buscando afonasamente las llaves, una gitana rumana pasó por al lado, sin nada con que protegerse de la lluvia fina que caia en esos instantes. Yo como estaba de espaldas, con la mirada hacia la puerta no se fué hacia mi, pero si hacia el hombre que me ayudaba. La vi llegar de reojo.

-Hola señor, buenas tardes, por favor, deme una moneda, por favor, un euro señor.
-No tengo dinero.
-No me diga eso, señor, necesito un euro, tener que coger el autobús, por favor señor, deme un euro, solo un euro.
-Ya se lo he dicho, no insista mas.

La mujer dijo algo en voz baja, entre dientes, estaba mas bien quejándose del anciano por no darle lo que queria, quizás estaba maldiciendolo.

Volvió a pedirselo un par de veces mas, lo de una moneda de euro, y el pobre hombre se salió de sus casillas. Hasta yo estaba ya harta de escucharla.

-Estoy harto ya, le he dicho mil veces que no le voy a dar dinero. Váyase si no quiere que vaya en busca de la policía.
-Usted tener que morirse señor, y toda su familia, maldito sea señor, lo va a pagar caro, ya vera usted....

No andó unos pasos la mujer de Rumanía cuando el viejo sacó de su bolsillo una moneda. Y le dió una voz:
-¡Oiga! ¿Quiere el dinero? ¡Cógalo!-la gitana se volvió y este tiró la moneda al medio de la calle. Quedándose sobre los charcos y bajo los coches que pasaban por encima una vez tras otra.
-Puta rumana. Vienen a robarnos simplemente.-yo no le seguí la conversación.
La gitana bajo la lluvia se lanzó a la carretera cuando menos coches cruzaban, recogió el dinero, hizo un gesto raro que desconozco hacia el anciano y escupió al aire en dirección hacia donde estabamos. Por suerte se encontraba bastante lejos y no nos dió. Se fué de allí andando tranquilamente, mojandose bajo la lluvia. Yo, por fin encontré mi llave.

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