martes, agosto 31, 2004

A cuatro patas

Estaban follando. Como nunca, y sin hacer ruido. Una follada silenciosa. No les importaba que yo estuviera delante. Lo hacian por necesidad y mi presencia no era impedimento alguno. Ella estaba a cuatro patas, como no. Y el se la metia desde atrás ,a la vez que se agarraba a la cintura ancha de ella. Hasta ahora nunca he visto a nadie follar con tanta velocidad en la polla. Qué poderío madre mia. Me puse un poquito cachonda, o quizás ya lo estaba por la calor, mientras terminaban con sus ultimas sacudidas, yo me fuí a mi cama. Tenia las sabanas desordenadas por todo el colchón, a causa de mi pequeña siesta. Me tumbe en la cama, me quité las braguitas que era lo unico que llevaba. Cogí mi almohada y la agarré como si abrazara una persona. Como si abrazara un cuerpo sin cabeza, sin brazos, sin piernas, sin polla. Apreté mi vagina contra la parte central de la almohada y coloqué mis manos por detrás de la misma aprentandolo contra mi coño. Empecé a frotar. A refregarme como una loca. Estaba cachonda. Muy caliente. Me excité y me dejé follar por mi almohada. Humedecia la tela a la vez que no dejaba de mover mi culito, delante y detras, sin apenas separarme del tejido sedoso. Deseaba estar como ella, a cuatro patas, y que alguien, me penetrara desde atrás mientras yo erguiria mi culito para que su pene entrara de una sola vez. Que envidia de hamsters.

Ahora le pongo otra funda a mi almohada.

No hay comentarios: