domingo, agosto 29, 2004

Mañana no saldrá el Sol


-¡Mañana no saldrá el Sol! ¡Mañana no saldrá el Sol! ¡Arrepentios! ¡Arrepentios! ¡El fin del mundo llega mañana!-Viejo loco... - me dije metiendo las llaves en la cerradura del portal de mi bloque de pisos.-¡Arrepentios! ¡Jesús os ama! - su voz se apagaba a la vez que el Sol del atardercer de hoy, mientras subia las escaleras.
Abri la puerta de mi piso, entré y la cerré con llave. Dos vueltas de llave. Puse el ventilador de mi cuarto, encendí el ordenador, puse la minicadena, metí el disco Tubular Bells III de Mike Oldfield y me fuí a la nevera.
Abrí la nevera de par en par, incluido el congelador, me quedé delante del frigorífico blanco y me quité alli todo lo que tenia de ropa menos mis braguitas negras de la suerte (¡tengo varias eh!). El fresquito de la nevera me envolvió como una piel nueva. Senti alivio y placer. Tiré toda la ropa que me quité a la cesta que tengo para la ropa al lado de la despensa, sin moverme del frigorifico. Mi sujetador no cayó dentro.
No estaba aun descalza, me cogí un poco de zumo frío, cerré ambas puertas de la nevera, me descalcé y tiré el calzado donde me dió la gana y me fuí bebiendo el refresco por todo el piso hasta llegar al ordenador. Me senté y mientras cargaba el escritorio de Windows me dí cuenta que estaba anocheciendo. Volví a tener calor, abrí las puertas del balcón de par en par. Algo se oia a lo lejos.
-¡Mañana no saldrá el Sol! ¡Mañana no saldrá el Sol!...

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