domingo, agosto 29, 2004

La zorra del teléfono

A veces odio, odio tanto que puedo llegar a querer matar. Si me hieren, si me putean, si me amenazan, puedo llegar a ser mas peligrosa que la ofensa que recibo. De armas tomar.

Una puta harta de que la follen. Una esclava harta de que la manden. Una mujer harta de todo. Asi soy yo cuando me sacan de quicio. Si me tocas el coño te las tendrás que ver conmigo. Por las buenas muy buena, pero por las malas, soy el diablo en mujer.

¿Por qué digo esto? Porque hoy alguien llamó al teléfono fijo antes de ponerme la cena, que fueron unas albondigas con tomate:
-¿Si?
-Hola, buenas noches, ¿Se puede poner la señora de la casa?
-Soy yo, ¿que quiere?
-Ah... Hola, buenas noches, ¿sabe usted algo de informática?
-Mas o menos.
-¿Sabe utilizar los programas de Office de Microsoft?
-Pues no, porque mi ordenador no da para tanto.
-¿Y eso?
-Es algo antigüo y esos programas no me van muy bien.
-Pues le explico, somos de una compañia de informática que ha abierto una tienda muy cerca de su casa...
-Discúlpeme, tengo la cena puesta y eso a mi no me interesa lo mas mínimo.
-... damos tanto cursos de ofimática como servicios de venta al consumidor.-La muy zorra no hizo ni caso a lo que le dije- Ya que veo que usted no sabe utilizar los programas mas importantes de Microsoft le propongo a que un agente comercial nuestro se pase por su hogar y le dé mas información al respecto de primera mano.
-Oiga, que está muy bien eso que dice, pero que no me interesa, y tengo la cena ya caliente que se me va a enfriar.
-No se preocupe, solo es darme su consentimiento y va para su casa en unos dias...
-Oiga por favor, me está obligando a que le levante la voz.
-Dígame.
-No me apetece y punto, no quiero ningún curso ni nada, ¿entendido?
-Bueno, no se preocupe, aqui tenemos su dirección en la guía telefónica, le mandamos el agente comercial. ¿Qué dia prefiere? ¿Qué horario?
-Vamos a ver -aqui empecé a gritar- hija de la gran puta, te estoy diciendo por enésima vez que no me interesa tu puto negocio de mierda, ¿me entiendes? -aquí subí mas el nivel de mi voz- Asi que ahora mismo vas a soltar tu puto teléfono y te lo vas a meter por el culo mientras me dejas cenar en paz. Buenas noches y que te follen.
-....-ella no dijo nada, se escuchó por el teléfono una especie de timbre de algún piso.
Colgué el teléfono.
Volvieron a llamar al instante.
-¿Digame?-contesté con un tono de voz algo agresivo. Esperaba que no fuera ella otra vez.
-Le mando para el martes un agente comercial, a eso de las cinco de la tarde. Gracias por todo.
Y faltó tiempo para echarle otra reprimenda cuando despues de decir eso ya habia colgado y me dejó con la palabra en la boca y con el coño tan hinchado que soy capaz de matarla si supiera quien es. Porque eso si, no sé nada de ella, el número que se reflejaba en el identificador de llamadas era privado...

Espero que no venga ningun agente comercial, porque me lo cargo, y luego a la zorra del teléfono. Esto me pasa por coger llamadas anónimas.

Las albondigas me las comí templadas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Puuuf, ¡¡¡qué mosqueo me acaba de entrar!!! Me vas a permitir que me desahogue aquí, en el anonimato, de la puñalada de una hija de la gran puta (no sé si censurarán las malas palabras, espero que no): a ti, pedazo de puta, que no puedes tener tu puta y asquerosa boca cerrada, ¡¡que te den por culo!! Y que no se te vuelva a ocurrir mentar a mi padre, pedazo gilipollas. Por si un día lees esto, ya que vas de puta sabionda pero te vistes como una pedazo de puta para seducir a ¿quien? ¿a los viejos salidos que salen por la zona de marcha por la que tu sales?, que sepas que me refiero a ti, la zorra guarra a la que se le ocurrió hablar de mi padre delante de dos amigos míos. ¡Zorra!
Y a la telefonista que llamó a la persona que escribe este blog, ¡también zorra!

Muchísimas gracias por dejar que me quite este peso de encima. Estaré atenta a tu blog por si te vuelve a pasar algo parecido y vuelves a desahogarte por este medio, para unirme, jejejeje.
¡Un cordial saludo!