sábado, septiembre 11, 2004
Eso tiene que ser suerte
Iba caminando por la calle. Hacia viento. Bastante como para levantar faldas y dejar entrever entrepiernas. Un cielo pintado de nubes. Un Sol de copas con una Luna que osa no desaparecer aún. Unas calles recien colocadas. Las bombillas de las farolas aún incandescentes. Mi pelo aún húmedo por la última ducha. La fuerte brisa haciendo de secador. Otra falda que levanta. Un niño que me mira al pasar. Un viejo fumador que escupe en la otra acera. Una vieja que no puede con sus piernas delante de mi. La adelanto. Un coche lleno de inmigrantes. Olor a pan. Olor a bollos. Olor a dulces. El butanero metiendo una bombona de gas en un portal. Se cruza justo delante de mi. Su colonia, una barata. Un grupo de gente pasando el paso de cebras que me dejo a mi izquierda. Un pobre pidiendo, aquí, a mi derecha, abajo, en el suelo. ¿Lo ves? Le falta una pierna. Me lo dejo atrás. Una puta que vuelve de trabajar. Se va bajando la falda a tirones mientras anda. Va por aquel callejón. Otra vez olor a pasteleria. Una voz cantando números. Un sonido de monedas. He comprado un cupón de lotería. Un olor a mierda. ¿Olor a mierda? He pisado una. Eso tiene que ser suerte.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario