En las alegrías, en las tristezas, en lo bueno, en lo malo, en la salud, en la enfermedad, en las pasiones, en las cohibiciones, en el goce, en el dolor, en la soledad, en el tumulto, en la noche, en el dia, en mi cama, en la calle... Siempre he creido tener presente a un ángel. No uno cualquiera. Mi ángel de la guarda. Nunca lo he visto, aunque a veces me he creido sentir intimidada por el. Nunca lo he sentido cerca, aunque me lo he imaginado viéndome. Pero se que está ahí. Fe ciega. Amor ciego. Confianza ciega.
Ahora, estará viendo como os escribo esto. Detrás mia de pie, o quizás sentado junto a mi en un taburete celestial, mientras observa de qué manera os cuento mi vida. Esos trocitos de vida cotidiana de una chica cualquiera que cada dia me arranco de mi piel para dibujaroslo con teclas blancas, suaves y frias, como el aire que entra ahora de madrugada, casi otoñal.
Estos dias mi ángel tiene piel. Tiene nombre. Tiene raza. Tiene color. Tiene una lengua. Eres tú. Me lees. Me respondes. Leo tus respuestas. Te siento. Sé que estás ahí. Lo sé. Eres mi apoyo. Eres mi ángel. Mi ángel de la guarda. Te quiero.
lunes, septiembre 06, 2004
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