Desde que "la loca" llegó de su pueblo, donde pasó las vacaciones estivales, hemos tenido ratos donde hemos hablado de sus dias sabáticos en aquel sitio tan familiar para ella.
Al final si, se habia ido a la cama con uno del pueblo. Yo ya me lo imaginaba y hasta os lo comenté. Cuando me imagino algo, al final termina sucediendo. "Lagarto, lagarto..." pensarás. El chico con el que se acostó por lo visto es natal de allí y con novia, aunque esta última se encuentra desde principios de verano en Inglaterra haciendo un cursillo de Inglés a la vez que trabaja en un hotel.
Mi "loca" y su amante pueblerino, infieles a sus respectivas parejas. Ambos han follado a gusto. Por lo que me comentó mi niña, ambos se han hinchado de follar, literalmente. "Lo hicimos en el cuarto de sus padres, en el coche cerca de un descampado, en la casa de un amigo suyo..." me decia ella mientras a mi se me ponian los dientes largos.
Eso de la infidelidad es un tema que me asusta. Es algo que está siempre ahí. No sabes si tu pareja te engañará alguna vez, ya que no tienes la certeza de que te enterarás en caso de ocurrir.
A mi me da lástima por las respectivas parejas de ambos. Ella allí en Inglaterra, y él, aquí en mi ciudad, ambos solos, echando de menos a su amor... o quizás no, quizás ella se folla a un londinense distinto cada noche, o capaz de montarselo en trío mientras la foto de su novio la observa de fondo encima de la mesita de noche. Y él, el novio de mi niña, follando con su vecina en las escaleras del bloque, o conmigo aquí en mi piso metiendomela por detrás mientras yo hablaba con "la loca" por teléfono. Todo es posible. Y eso es lo que me da miedo. Que todo en esta vida es posible.
martes, septiembre 07, 2004
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario