Anoche dormí del tirón. Menos mal. Ya era hora. Esta mañana hacia un tiempo bastante frío. Me levanté con los pezones erectos a causa de la temperatura.
En la cafetería de la universidad remedié la falta de calor de mi cuerpo con un buen café humeante. Me fijé en algo curioso mientras daba sorbito tras sorbito al líquido negro. Estaba abarrotado de gente. Un amalgama de personalidades allí y allá. Conversando en grupos sin cesar. Todo era un murmullo sin definición ni sentido. Pero de pronto, me fijaba en alguien de aquel grupo. Entre el murmullo conseguia distinguir su voz al mirar a esa persona. Luego en otro alguien centré mi vista, en la otra punta del bar. Volví a escuchar la voz de a quien miraba, casi tan clara entre todas las voces que se entremezclaban sin ton ni son en el aire cargado de la cafetería como de la chica que tenia sentada frente a mi, en mi mesa. Solo tenia que observar mi victima y escucharla atentamente, el resto de las voces se convertian en un fondo de sonido ambiente, una lluvia de palabras desordenadas. La de mi víctima, tan clara como el agua. Terminé mi café. Mis pezones no volvieron a rozarme tanto la ropa.
jueves, noviembre 11, 2004
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