Ha vuelto a pasar. Ahora las cuatro de la madrugada. Esta vez no era "la loca" haciendose un dedito delante de mi cara. Me encontraba en un pabellón de deportes o algo parecido. Grandísimo. Yo estaba sola. En medio de todo el enclave. Entonces aparecieron dos hombres. Uno frente a mi. Otro por mi espalda. Se acercaron. Me toquetearon. Me desnudaron. Yo pasiva. Sin inmutarme. Totalmente dejándome hacer por ellos lo que querian. Se sacaron sus pollas a la vez y a la vez me la metieron. Uno por detrás. El otro por delante. Y me penetraban al unísono. Con el mismo ritmo. Yo me veia en tercera persona. El uno contra el otro con sus pollas. Yo de objeto sexual de por medio.
Despues de un rato dejaron de violarme. Sacandola los dos a la vez. Un niño con las manos manchadas de sangre salia corriendo de una de las esquinas del edificio hacia mi. Anteponiendo sus manos a su cuerpo al correr. No tenia ojos. Solo los huecos cóncavos. El niño se acercó mas a mi a la vez que desaparecieron los dos violadores. Por fin llegó a la distancia de un metro de mi. Fué entonces cuando se paró en seco de correr. Y empezó a decirme:
-Zorra, déjame limpiarme-su voz era tan tosca como las pollas que me habian introducido antes.
Se acercó mas a mi. Aún estaba húmeda de la folladita y empezó a enjuagarse con mis fluidos. Su sangre fué cayendo al suelo con mezcla de mis líquidos. Entonces miré a su cara, esa cara sin ojos. Era horrible. Abrí los ojos en mi cama y aún veia la cara del niño semidefinida en el aire. Medio asustada y con ansias salí corriendo hacia el baño donde vomité. Eso fué hace unos instantes. Me tiemblan las piernas. Queria escribirlo. Malditas noches.
miércoles, noviembre 10, 2004
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