martes, noviembre 02, 2004

Viejo corazón

Ahora mismo me está iluminando una ambulancia con sus luces naranjas intermitentes desde la calle. Ha entrado como caballo alado revestido de cola de fuego. Minutos antes un chiquillo de unos nueve años pedia despues de salir de su portal el teléfono de la ambulancia en voz alta y tono quejumbroso a los que pasaban. Una mujer le dijo cual era y terminó subiendo con él para ayudarle. Yo estaba a punto de salir al balcón. Pero ya que veo que tiene ayuda me quedo aquí como si no hubiera pasado nada. Aunque no dejo de echarle el ojo.

El niño es un pequeño cubano inmigrante que vive con su familia en el bloque de pisos de enfrente. Quizás se encuentra ahora mismo a solas con la madre. Con alguna abuela o abuelo. Y le ha tocado al pobre vivir esta situación de angustia.

Parece que la ambulancia se vá sin paciente. Buena señal. Habrá sido el susto de algún viejo corazón.

No hay comentarios: