martes, octubre 26, 2004

Delirios otoñales

En la calle llueven ranas y sapos, mi cama está rodeada de hojarasca seca y de peces multicolores muriendo por falta de agua, mi coño tiene la humedad que necesitan. Desnuda sobre mi colchón empiezo a acariciarme, pervierto a ángeles y demonios, ellos vienen a acariciarme. Tu te quedas mirandome, en mi balcón, tras las cristaleras, imitando cada caricia mia con un tocamiento en ti. Alguien con una capucha negra entra en mi cuarto. Pisando los peces de colores. Cortando su agonia con sus pies. Se sube a mi camita. Se arodilla ante mi vagina, me coge los muslos, tira hacia el de mi, me empieza a saborear. A los ángeles les han salido rabo y han mudado las alas. Los demonios pervertidos no tienen bastante conmigo y se ceban con los pobres ángeles. Ángeles blancos, demonios rojos, capucha negra con lengua viperina que me atraviesa sin cesar mis entrañas, rico, la siento toda dentro de mi. Apenas quedan peces vivos. Tu estás aún masturbandote tras los ventanales, tus fluidos salpican mis cristales, lagrimeando con la gravedad en ellos. Únete a mi fiesta. Abre el balcón y entra dentro. Aparta a todos de mi.Quiero que me lo hagas a cuatro, por detrás, mientras llamo por teléfono a "la loca". Todos mirarán. Que sepa la muy zorra de qué eres capaz conmigo.

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