Anoche no salimos ni "la loca", ni yo. Nos quedamos en casa jugando a un juego de mesa, con su novio y una amiga mia. Ya de madrugada, cuando nos hartamos del juego, "ese" y mi amiga se fueron a sus respectivas casas. Nosotras nos quedamos viendo un poco la televisión y nos fuimos a nuestras camas a descansar.
De pronto, cuando me encontraba placidamente dormida y calentita en el colchón, escucho un grito desgarrador que proviene del cuarto de "la loca". Un grito como si estuvieran acuchillando a un jabalí asustado.
El sobresalto no fué poco, y mi corazón palpitaba como pocas veces lo habia hecho. Sin encender ninguna luz salí corriendo a ciegas hacia su habitación y al entrar en ella encendí su lámpara.
Estaba sentada en la cama con los ojos abiertos pero sin conocimiento de estar viendo, con la mirada en el infinito y gritando.
Me acerqué a su cama, la abracé y acallé su boca con una mano. Al tiempo vino en sí. Estaba medio sonámbula.
-Tranquila, has tenido una pesadilla.
-Quédate esta noche conmigo Adri.
Le dí un beso en la mejilla y me metí con ella en su cama. Pasamos la noche juntas. No es la primera vez. Es propensa a malos sueños. Y algo miedica. Esta mañana, al levantarme me encontraba abrazada por ella. Para comersela.
Después de levantarme, fui a comprar el pan a una panaderia de nuestra calle, al entrar dos señoras hablaban de algo que me desconcertó. Por lo visto, un chico de la zona, que tiene alguna discapacidad psíquica confundió anoche el cepillo de dientes con la maquinilla de afeitar desechable, destrozandose la boca. Horrible. Hasta a mi me duele.
domingo, octubre 17, 2004
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