Eran eso de las nueve de la mañana. El dia se habia despertado tan nublado como pocas veces. Estabamos en clase. Suena un teléfono movil. Una melodía que me suena pero no acierto a identificar. El profesor actúa indiferente ante el sonido. El dueño del aparato se levanta con este de su asiento y sale fuera del aula para hablar. Silencio. Su voz contestando. Un grito de desesperación y de impotencia. El profesor cesa de hablar.
El chaval entra a la clase aceleradamente atropellando las particulas de polvo suspendidas que algun rayo de sol deja entrar ahora a través de alguna grieta que se ha abierto en el cielo encapotado. Va con los ojos llorosos y la mirada perdida. Coge la maleta como tan pronto ha entrado y como tan pronto se va. Todos lo seguimos con la mirada en el mas absoluto silencio. Se va sin mediar palabra gimoteando. Silencio en toda la clase. Sus pasos rapidos se desvanecen por los pasillos... Nos miramos todos tristes.
Horas mas tarde me entero que ha podido ser su novia, un accidente de tráfico. Me alegro de tener un dia normal. Incluso aburrido.
lunes, octubre 25, 2004
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario