Iba caminando por la acera. A mi izquierda se levantaba un muro de piedra que me llegaba hasta la cintura y encima de este, rejas de color verde mas altas que yo. Lo que habia al otro lado era un colegio.
Algunos niños corrian allí y aquí, otros sentandos se comian los bocadillos cuando uno o dos se comian los mocos, y otros, se afanaban a las rejas verdes como los monos de Gibraltar.
-¡Oye! ¡Tia buena!-me decian los angelitos de siete años. Yo seguia andando, incluso aligerando la marcha, como si nada hubiera oido.
-!Tia buena, ven!-eran cuatro o cinco el grupito que estaba abrazado a los hierros que no los dejaban salir.
-¡Mi amigo quiere que le comas la polla!-paré de caminar.
-¿Que has dicho mocoso?
-Que mi amigo quiere que le comas la polla.
-No sé lo que es eso, niñato. Iros a jugar.
-Esto es la polla-entonces vi entre los hierros a uno agarrandose el paquete por encima del pantalón con las dos manos al estilo Michael Jackson. Se dirigia hacia mi el sujeto que queria una mamada. El niño creo que estaba caliente, ya que lo hacia con ahinco y estuvo así hasta que desvié la mirada. Si le hubiera mantenido mis ojos con los suyos y él con unos años mas, habria terminado corriendose en los pantalones de tanto que se la meneaba. En ese momento no dije nada, me cambié de acera y seguí mi camino.
¿Hasta cuando dura hoy dia la inocencia de un niño?
lunes, octubre 04, 2004
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